Tras una lucha de siete años, el territorio de Awas-Tingi, Nicaragua, consiguió que se aprobara en 2003 una ley de demarcación territorial. El fallo demostró que la ley de derecho internacional humanitario podía proteger a los pueblos indígenas, su territorio y sus recursos naturales, pero los cambios en las leyes no siempre conllevan cambios en el comportamiento.