En los 30 años desde la creación de la Reserva de la Biosfera Maya en 1990, las comunidades locales lograron salvar el bosque de Petén mediante una Asociación de Protección Forestal y la solicitud de una concesión al Consejo Nacional de Áreas Protegidas. A pesar de las dudas iniciales sobre su capacidad para mantener el bosque en una región tan remota, han demostrado ser guardianes efectivos del área.