Propuestas desde los pueblos indígenas para luchar contra el cambio climático

Propuestas desde los pueblos indígenas para luchar contra el cambio climático

Los pueblos indígenas (PI), las comunidades tradicionales (CT) y otros guardianes del bosque son importantes socios y aliados para hacer realidad el compromiso mundial para frenar el cambio climático al ser quienes los habitan y protegen desde hace siglos.

Son ellos quienes poseen o se les ha otorgado derechos de uso que abarcan aproximadamente el 18% de los bosques tropicales del mundo.

Son estos pueblos y comunidades dependientes del bosque en muchas regiones del mundo quienes han logrado inhibir la deforestación a través de usos del suelo de intensidad relativamente baja, o mediante la protección activa de sus fronteras y otras restricciones legales dirigidas a la explotación de los recursos naturales por entes externos.

Además, los pueblos indígenas son importantes administradores de las reservas de carbono; los territorios indígenas (TI) de la Amazonía representan el 32.8% (28,247 MtC) del total de las reservas de carbono,3 y el 20% (45,858 MtC) en las principales regiones tropicales del mundo (Indonesia, República Democrática del Congo, Mesoamérica, cuenca del Amazonas).4

Pero la falta de claridad sobre la tenencia de la tierra, legislación territorial contradictoria, violencia y desigualdades históricas, constituyen obstáculos para reconocer el papel de los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales en la conservación del bosque.

Por ello, los grupos indígenas están aprovechando el interés en REDD+ y el creciente reconocimiento de su papel como guardianes del bosque para desarrollar y presentar sus propias propuestas. Estas incluyen el Fondo Territorial Mesoamericano, que tiene como objeto reunir diversas fuentes públicas y privadas para financiar los esfuerzos de conservación dentro de los territorios indígenas diseñados e implementados a través de alianzas territoriales. COICA (Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica) ha desarrollado y actualmente está probando una propuesta de REDD+ Indígena Amazónica, basada en los planes de vida territoriales. Estas propuestas reducen la dependencia en pagos a nivel de proyecto para los modelos de desempeño, maximiza la autonomía, y sin embargo, permite a los pueblos indígenas beneficiarse y ser recompensados por los esfuerzos de mitigación del clima.

De esta forma los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales reciben apoyo para desarrollar sus planes de vida, incluyendo la consulta efectiva y la evaluación de los cambios financieros, técnicos, infraestructurales, administrativos, de salud, saneamiento y educación necesarios para implementar dichos planes de vida.

También reciben apoyo para insertar sus planes de vida en los diálogos con los donantes REDD+, mercados emergentes REDD+, agencias gubernamentales y actores del sector privado.

Nota basada en el Informe: “Aumentando los beneficios de REDD+ para los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales a través de un enfoque jurisdiccional” presentado por la Earth Innovation Institute, PRISMA, la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques (AMPB), el Grupo de Trabajo de Gobernadores sobre Clima y Bosques y Forest Trends; y realizado por el Instituto Científico EII de California en base a las investigaciones de Earth Innovation Institute, Instituto Del Bien Común, Inobu, Prisma- el Programa Salvadoreño de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente, y ProNatura Sur) y fue respaldado por Forest Trends, NORAD y USAID.