Financiamiento climático y gastos territoriales en el clima – Perspectivas mesoamericanas

Financiamiento climático y gastos territoriales en el clima – Perspectivas mesoamericanas

Los líderes agrupados en la AMPB identificaron oportunidades para acceder al financiamiento climático acorde a sus prioridades y necesidades, donde seguramente cuenta más la calidad que la cantidad.

Publicado por Nils-Sjard Schulz en ClimateFinance

Faltan apenas 40 días para arrancar la conferencia anual sobre el cambio climático, la COP21, cuya relevancia se debate entre una urgente acción coordinada y los ya usuales espejismos de promesas incumplidas. Un buen ejemplo de esta tensión es el financiamiento climático que, por un lado, goza de gran visibilidad gracias a los aportes anunciados al Fondo Verde del Clima, y por otro, reordena el mapa de acceso favoreciendo las economías emergentes y crecientemente las empresas multinacionales. En este contexto, los actores más afectados por el cambio climático, como las comunidades rurales e indígenas expuestas a sequías, huracanes e inundaciones, aún están al margen de la nueva arquitectura del financiamiento climático. De hecho, en muchas ocasiones carecen de información básica sobre el acceso y el manejo de este tipo de recursos.

Como respuesta a este desafío y siguiendo a debates anteriores, la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques (AMPB), con apoyo del Programa Salvadoreño de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente(PRISMA), convocó el 21 y 22 de octubre de 2015 a representantes de Gobiernos territoriales y comunidades indígenas para valorar las opciones de mejorar sus capacidades de manejar el financiamiento climático.

Más allá de las grandes cifras que se lanzan en los contextos internacionales, los actores se reunieron en San Salvador para explorar el financiamiento climático desde sus experiencias – mixtas, en su mayoría – con los mecanismos de carbono, los Pagos por Servicios Ambientales y REDD+, entre otros. También resaltaron el hecho de que sus actuaciones climáticas se basan en derechos adquiridos y la gobernanza territorial ya establecida. A su vez, esta gobernanza se ve influida por las relaciones complejas con los Gobiernos centrales y las interferencias – no siempre legales – del sector privado interesado en explotar los valiosos recursos naturales de Mesoamérica.

Bajo estas premisas, los líderes agrupados en la AMPB identificaron oportunidades para acceder al financiamiento climático acorde a sus prioridades y necesidades, donde seguramente cuenta más la calidad que la cantidad. Se está debatiendo un Fondo Mesoamericano que en un futuro pudiera apalancar y canalizar recursos necesarios para que asociaciones como la red MASTA de la Mosquitia hondureña, la Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales (MOCAF) y la Red Indígena Bribri-Cabecar (RIBCA) de Costa Rica puedan seguir cuidando y defendiendo sus territorios y su cultura.

Entre los aspectos clave que debatieron los representantes territoriales también se encuentra la necesidad de mapear y analizar los gastos territoriales en el clima. Guiado por el asesor Nils-Sjard Schulz de MultiPolar, una red que colabora con distintos Gobiernos latinoamericanos en torno a las finanzas del clima, se debatieron los conceptos básicos del Análisis de Gastos Públicos e Instituciones para el Clima (CPEIR, por su sigla en inglés).

En el caso de los territorios mesoamericanos, este análisis permitiría identificar la relevancia climática de gastos en materias tan diversas como vigilancia forestal, la promoción de empresas forestales comunitarias y el manejo del riesgo de desastres naturales. Hoy en día, la acción climática local sigue siendo invisible y parece carecer de valor político para los gobiernos centrales. Al poner números financieros sobre la mesa, el análisis de gastos territoriales podría reforzar las posiciones y argumentos de las comunidades indígenas ante sus gobiernos centrales y la comunidad internacional.

Es vital resaltar que los territorios mesoamericanos continuarán asegurando su futuro y su identidad con base en sus tradiciones y valores ancestrales. Esto les blinda ante los ecos vacíos de los grandes discursos globales, sean de desarrollo, biodiversidad o cambio climático. Discursos como los esperables en la próxima conferencia COP21 de París, que en el mejor de los casos, suelen generar beneficios tibios a estas comunidades.

Aún así, los territorios encuentran vías de adaptarse, bajo sus propios criterios, a un contexto cambiante que también ofrece oportunidades, por ejemplo en la asociación con fundaciones especializadas también presentes en el taller de San Salvador, que aparte de PRISMA incluyeron la Fundación FordThe Christensen Fund y el Earth Innovation Fund. Un formato prometedor parece encontrarse precisamenteen profundizar la unión en torno a la AMPB, y reforzar la misma con instrumentos financieros como el Fondo Mesoamericano y colaborar en temas técnicos como el análisis de los gastos territoriales en el clima.

Quiere saber más sobre las finanzas del clima en los territorios centroamericanos? Les inquietan las brechas entre discursos globales, decisiones nacionales y realidad locales? No deje de consultar este estudio de PRISMA!

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